El Banco de España rechaza la regulación del precio de los alquileres y apoya las políticas públicas de oferta de vivienda

El Banco de España, en su Informe Anual de 2018 acabado de publicar, rechaza que las administraciones limiten el precio de los alquileres y reclama que se impulsen políticas públicas que permitan ampliar la oferta de viviendas en alquiler.

El Informe del Banco de España (p. 86-87) señala que:

“Las condiciones de acceso al mercado de la vivienda han tendido a experimentar un cierto endurecimiento recientemente, en particular por lo que respecta al mercado del alquiler. Además, el acceso a la vivienda se ve condicionado en mayor medida por la excesiva rotación laboral y el desempleo, fenómenos que afectan más a ciertos colectivos de trabajadores, como los jóvenes. En 2014 (último dato disponible), la mediana del gasto en alquiler sobre los ingresos de los hogares arrendatarios en el decil más bajo de renta superaba el 50 %. Desde ese año, el aumento de los alquileres ha sido elevado, aunque ello no se ve reflejado en el crecimiento del IPC de alquileres, cuyo moderado crecimiento (un 2,2 % en promedio anual) se explica porque este índice no incluye información de nuevas incorporaciones al parque de viviendas en alquiler. Otras fuentes estadísticas, con mayor cobertura de contratos de nueva firma, han registrado crecimientos sustancialmente mayores, aunque con elevada heterogeneidad a nivel local. Por ejemplo, según el portal inmobiliario de mayor cobertura nacional, la evolución de los precios de oferta del alquiler muestra un patrón muy desigual geográficamente, siendo especialmente elevados los crecimientos acumulados desde 2014 en Barcelona y en Madrid (del 38 % y del 42 %, respectivamente). Estos desarrollos son relevantes a la hora de analizar las dificultades de algunos colectivos para acceder a una vivienda y el retraso en la edad de emancipación de los jóvenes.

La subida del precio de los nuevos contratos de alquiler en la reciente expansión ha sido muy heterogénea según los municipios (en algunos lugares se superó el 50 %). Detrás de estos desarrollos se encuentra un incremento de la demanda relativa del alquiler que no ha podido ser satisfecha por cambios en la oferta. Los jóvenes, los colectivos con menor formación y las personas de nacionalidad extranjera que viven en las ciudades que más crecimiento de población han experimentado son los más afectados.

En este contexto, se debe dar prioridad a aquellas políticas públicas dirigidas a favorecer la oferta de vivienda de alquiler. En este sentido, no parece adecuado limitar el precio de las viviendas alquiladas, ya que, según la evidencia internacional, este tipo de medidas no solo reducen la oferta, sino que también pueden favorecer un deterioro importante de los inmuebles. Del mismo modo, es conveniente mejorar la seguridad jurídica para que los propietarios de inmuebles encuentren los incentivos adecuados para ofertar sus propiedades en el mercado de alquiler.”