Aceptar una herencia: ¿perjuicio o beneficio?

A priori ser beneficiario de una herencia podría significar un ingreso económico, aunque la realidad es que en muchos casos supone un grave perjuicio para el que la recibe, ya que si bien la aceptación de una herencia implica hacerse cargo de todos los bienes y derechos del difunto, también conlleva subrogarse en sus obligaciones y deudas, incluso respondiendo con el propio patrimonio personal, situación que en estos últimos años de recesión económica suele ser frecuente.

Afortunadamente la ley posibilita que se pueda renunciar a la misma cuando se tiene la certeza de que el causante sólo tiene deudas. De hecho, según estudios publicados, parece que las renuncias se habrían incrementado hasta un 21% más que en años anteriores.

Pero, ¿qué pasa cuando tenemos dudas acerca de la solvencia presente o futura del causante? En la actualidad, no resulta extraño que el pasivo de la herencia supere el activo, ya sea por la existencia de deudas conocidas o desconocidas, o por deudas sobrevenidas con posterioridad, como podría ocurrir en el caso de fianzas o avales prestados por el causante, que en cualquier momento posterior al fallecimiento pueden convertirse en deudas de la herencia; o por ejemplo, por posibles responsabilidades profesionales del causante que se ponga de manifiesto una vez fallecido; o incluso posibles comprobaciones fiscales que pueden producirse dentro de los cuatro años siguientes al fallecimiento y provocar la aparición de deudas inesperadas por los herederos.

Por estos supuestos es recomendable acogerse a la figura de la aceptación de la herencia a beneficio de inventario, que limita la responsabilidad del heredero por las deudas contraídas por el causante a los bienes o derechos existentes en la herencia sin afectar al patrimonio personal de quien hereda.

En Catalunya, desde la entrada en vigor el 1 de enero de 2009 del Libro IV del Código Civil de Catalunya, se entenderá que la aceptación de la herencia se ha hecho a beneficio de inventario aún cuando no se haya manifestado expresamente, e incluso cuando se hubiere manifestado una aceptación pura y simple si ello resulta perjudicial, siempre y cuando se haya practicado el inventario de bienes que requiere esta opción, mientras que en el resto de España se deberá solicitar expresamente.

Además, los menores de edad, las personas sujetas a tutela o curatela, los herederos de confianza, personas jurídicas de derecho público y las fundaciones y asociaciones declaradas de utilidad pública, son herederos que gozan de pleno derecho del indicado beneficio de inventario.

¿Cómo se hace?

Desde que conocemos nuestra condición de herederos, disponemos de 6 meses para formalizar un inventario exhaustivo, detallando con exactitud todos los bienes que integran la herencia.

Ese inventario debe formalizarse mediante una declaración expresa y solemne que deberá hacerse bien ante un notario de la población en que residiera el fallecido o bien en el Juzgado competente, independientemente de que exista o no testamento (herencia testada o ab intestato). Si el heredero se halla en país extranjero podrá hacerlo ante el Agente Consular. A los pretendidos efectos, también será válido el inventario formalizado en documento privado, siempre y cuando se haya presentado a liquidación de impuestos ante el organismo correspondiente.

Plazo: 6 meses desde que se conoce la condición de heredero para formalizar y liquidar el inventario.

Efectos: La total separación de patrimonios. No se dará la confusión de patrimonios propia de una aceptación pura y simple, sino que el patrimonio propio y personal de los herederos quedará salvaguardado. Las posibles deudas y obligaciones del difunto se cubrirán únicamente con los bienes de la herencia (identificados mediante inventario), manteniendo separados los patrimonios, como sucedía en vida del causante.

Una vez se opte por la aceptación a beneficio de inventario, el heredero se convertirá en administrador de los bienes de la herencia y deberá liquidar las deudas contraídas por el difunto hasta la total liquidación del pasivo hereditario. Los acreedores personales del heredero no podrán reclamarle nada en tanto no haya liquidado el pasivo hereditario y se convierta en propietario del remanente que resulte.

¿Quién puede acogerse al beneficio de inventario? Cualquiera de los llamados a heredar, ya sea de forma conjunta o por separado. Cada heredero será libre de decidir si renuncia, acepta pura y simplemente o lo hace a beneficio de inventario.

Pérdida del beneficio. Cuando en la administración de los bienes se actúe en fraude de acreedores, tanto en los pagos como en la realización de bienes, o cuando el heredero disponga de los bienes como propietario de los mismos en su propio interés y en perjuicio de los acreedores.