La vivienda y los gastos deducibles en la declaración de la renta

Vivienda habitual

Hipoteca: Si se ha adquirido un bien inmueble destinado a vivienda habitual antes del 2013, tiene derecho a deducir la inversión correspondiente. En el momento de calcular su renta podrá restar hasta 9.040€ entre intereses y capital amortizado del préstamos para pagarla. Si se llega a este techo, el propietario conseguirá la deducción máxima, 1.356€ anuales.

Matrimonios que tributan de forma individual: Ambos podrán deducir en su respectiva declaración de renta un máximo de 9.040,00 euros  en concepto de cantidades destinadas a la adquisición de la vivienda habitual.

Defunción: Si los cónyuges estaban aplicando la deducción por vivienda, se mantiene el derecho aunque uno de los dos fallezca siempre que el inmueble siga constituyendo la vivienda habitual del cónyuge vivo y de sus hijos.

Arrendamiento: Quienes vivan de alquiler con anterioridad al 1 de enero de  2015 y hayan deducido por este concepto, pueden continuar haciéndolo siempre que el inmueble constituya su vivienda habitual.

Alquiler

El arrendamiento de un inmueble tiene unas consecuencias fiscales; todos los propietarios de bienes inmuebles alquilados deben incluir los ingresos a lo largo del ejercicio fiscal (1 de enero – 31 de diciembre). A estos ingresos por rentas de alquiler, le vamos a poder restar una serie de gastos recogidos en la Ley del IRPF. Los principales gastos son:

Intereses y gastos de financiación: En el caso de haber solicitado financiación ajena, los propietarios podrán deducir los gastos de intereses y financiación a los que hayan hecho frente durante el ejercicio fiscal.

Tributos: Impuestos sobre Bienes Inmuebles (IBI) y tasa de basuras. (Siempre que no se repercuta al inquilino).

Servicios personales: Gastos de comunidad de propietarios.

Gastos jurídicos: Si se ha contratado asesoramiento legal para la formalización o defensa del arrendamiento.

Saldos de dudoso cobro: Hacienda tiene en cuenta como ingresos anuales el total de rentas resultantes del contrato a pesar de los impagos. Si existen impagos, se podrán reducir siempre que hayan transcurrido más de 6 meses desde la primera gestión de cobro realizada por el contribuyente y la finalización del periodo impositivo o si el arrendatario está en situación de concurso.

Gastos de conservación y reparación: Se podrán deducir los gastos siempre que se puedan calificar como conservación y reparación. (Si son de ampliación o mejora, aumenta el valor de adquisición, por lo que su imputación se realizará vía amortización en función de tablas existentes para el Impuesto de Sociedades).

Seguros: los de responsabilidad civil, incendio, robo o rotura de cristales, además de los de defensa jurídica para propietarios de vivienda de alquiler.

Servicios y suministros: se podrán deducir siempre que no se repercutan a los arrendatarios.

Amortización: Se trata de deducir proporcionalmente una parte del coste de construcción en función del desgaste del bien inmueble. ¿Cómo se calcula? 3% sobre el valor de la construcción, que se podrá deducir en el IRPF.

* Una vez calculado el beneficio del arrendamiento (rendimiento neto), los arrendadores de inmuebles destinados a viviendas permanentes podrán reducirse un 60% este beneficio, tributando sólo por el 40%.

* Para el resto de modalidades de arrendamiento (temporada, distinto de vivienda, etc) los propietarios deberán tributar por el 100% del beneficio.

* Los arrendamientos de bienes inmuebles tributan en la base general del IRPF en la tabla progresiva, por lo que a mayor ingreso, mayor tributación.

Transmitir la vivienda

Beneficio: La ganancia que se obtiene por la transmisión de una vivienda habitual tributa.

Reinvertir: Haber vendido la vivienda habitual en 2017 y haber obtenido de ella una ganancia patrimonial implica declarar esta renta y tributar en concepto de ganancias y pérdidas patrimoniales entre el 19% y el 23%. Existe, sin embargo, la posibilidad de invertir el importe obtenido de la venta en la adquisición de otra vivienda habitual, evitando así este tributo. (Tiene un plazo máximo de 2 años para reinvertir desde la fecha de la transmisión y si no se ha realizado en el mismo año 2017, debe comunicar en la renta su intención de hacerlo en este plazo).

Donación: No exime el pago del IRPF, ya que se podría imputar como una ganancia patrimonial. Si el donante es mayor de 65 años y transmite su vivienda habitual, la ganancia patrimonial  estaría exenta de tributación en  IRPF. El que recibe el bien (donatario) estaría obligado al pago del impuesto sobre donaciones.

Mayores: Las personas mayores de 65 años que vendan su vivienda habitual no tienen que tributar por la correspondiente ganancia patrimonial.

Vivienda no habitual: Para no tributar por la ganancia patrimonial derivada de la transmisión de una vivienda de máximo 240.000 euros que no es la habitual, es imprescindible tener más de 65 años y constituir en el plazo de seis meses con el importe obtenido en la venda un producto de ahorro que complemente su pensión (renta vitalicia).

 * Puede deducir la renta obtenida en un 50% si ha transmitido en el ejercicio 2017 un inmueble adquirido entre el 12 de mayo y el 31 de diciembre de 2012, siempre que el comprador no sea un familiar.

* Si se ha transmitido un inmueble adquirido con anterioridad al 31 de diciembre de 1994, podrá aplicar los coeficientes de abatimiento: su aplicación le permitirá aplicar una reducción a la ganancia patrimonial obtenida, siempre y cuando el importe de la transmisión no supere los 400.000 euros.

Póngase en contacto con el Departamento Fiscal de la Cambra de la Propietat Urbana de Barcelona y pida hora para realizar la Declaración de la Renta del Ejercicio 2017 llamando al 93 295 49 04 o enviando un correo a fiscal@cpubcn.com